jueves, 21 de abril de 2016

Café para ella, "chococao" para él.

En el post de hoy voy a hablar de algo muy común en lo que mucha gente no repara pero que ocurre a diario. ¿No os ha pasado que habéis estado en una cafetería con un chico o una chica y él pide un vaso de leche, una infusión o, simplemente un café manchado y ella pide un café solo sin azúcar y quien atiende la mesa lo pone al revés? A mí me ha pasado infinidad de veces y me fastidia bastante por dos motivos: El primero es porque quien toma nota de la comanda no está escuchando a sus clientes con lo que, potencialmente los puede perder al no atenderlos adecuadamente. El segundo es por lo que a fin de cuentas este blog está escribiéndose. ¿Por qué se da por hecho que la bebida "blanda", llamémosle así, tiene que ser para ella y la "dura" para él? Es como pedir un refresco de cola y uno de naranja y que le pongan el de cola a él cuando, en realidad, lo ha pedido ella. Igual pasa con la comida, os cuento: yo soy vegetariana pero mi compañero no lo es y, a la hora de pedir, cambiamos los platos a ver qué pasa, es decir, yo pido lo suyo y él pide lo mío. ¿Adivináis qué suele ocurrir cuando nos sirven los platos? A menos que sea un restaurante más caro donde miman un poco más a la clientela que en los típicos que sueles encontrar en los centros comerciales, el cambio está asegurado.
 Haced la prueba y contadnos en los comentarios qué ha ocurrido y por qué pensáis que ha sido. ¿Es el color de la comida asociado de forma inconsciente al género? ¿Es el sabor más suave o fuerte? ¿Cómo os habéis sentido? ¿Cuál ha sido vuestra reacción? ¿Tenéis alguna anécdota divertida al respecto?

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